EE Vida Ordinaria. Testimonios

Ejercicios Espirituales
en la Vida Ordinaria

Siempre en busca de inspiración

VIVIMOS AGRADECIENDO EL DON RECIBIDO DE UNA VIDA ORDENADA AL BIEN Y A LA PAZ

Los ejercicios Ignacianos personalizados


Porque nos sentimos amados y llamados por el Señor Jesús a descubrir el regalo de ser nosotros mismos queremos compartir con ustedes que no sentimos hombres y mujeres de gozo paz y reconciliación para nuestros ambientes.

EEVO 2024


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Eva Mendoza

México

EEVO 2020

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Lic. Patricia Fuentes

Mi nombre es Laura Patricia Fuentes Burrola, nací en Guadalajara, Jalisco. México. Soy Lic. en Contaduría Pública de profesión. Con gran inclinación a pasar todo a través de la razón.

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En el verano del 2020, época de aislamiento social, sentía interiormente mucha debilidad espiritual e incertidumbre del futuro. Los ejercicios fueron vivir un arrebatamiento y un viaje a la época de Jesús, a través de la contemplación; camine con Jesús, con nuestra Madre santísima, con José, los Apóstoles y muchos personajes del evangelio. Me sentí plenamente acompañada. Incluso, hoy en momentos difíciles, vuelvo a ese lugar seguro de esos ejercicios espirituales, para consolarme con mi mamá María o con Jesús, para que me den ánimos, aliento o consuelo.
Día a día en los EE mi amor y conocimiento de ellos fue aumentando. Y en las contemplaciones de los pasajes del evangelio, que los vivía como si yo estuviera ahí, me miraba a mí misma en un espejo, me confrontaba, a veces me asustaba de mi pensamiento, me reía de mí misma o me daba ternura. Pero sobre todo, me impresionaba el amor, la ternura, la paciencia, la majestuosidad de Jesús, su madre y otros personajes por su santidad.

 Me dieron una gran fortaleza espiritual. Seguridad al sentirme acompañada. Me ayudaron a aprender a discernir y a ir desechando pensamientos equivocados que me hacen sufrir, pensamientos que los he tenido sembrados desde la niñez, desde casa o por el mundo en el que me muevo. En las contemplaciones, aprendí a entender mis pensamientos y sentimientos, que no son buenos ni malos, los siento, y al hacerlos visibles tratar de ordenarlos, a la luz del evangelio.

A discernir como actuar en una encrucijada, a decidir lo que me hace a mi más feliz, simplemente imaginándome en “y” o “x” circunstancia y sopesar mi mejor opción. Tal cual, caminar al lado del Señor, su Divina Majestad, que conoce mi historia, mi lucha, mi trabajo, sintiendo SU inmenso amor por mi vida, que me anima en el desánimo, me consuela en los momentos dolorosos, incluso me hace sentir bien en la enfermedad. Pase lo que pase me ayuda a abandonarme y confiar en El, en cualquier circunstancia de la vida.

Caminando con ellos, observándolos, fui admirándolos, aprendiendo, siendo discípula. Pasé de la soberbia, porque creía que sabia, a la humildad de la alumna que finalmente comprende que sabe poco o nada del actuar Divino.
 

Vivirme caminando con Jesús, me dio seguridad, sensación de libertad, al no sentirme juzgada y sobre todo acompañada. Más feliz, no porque todo estaba bien, si no porque en cualquier circunstancia Dios está presente acompañándome.

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